Apuntes sobre poesía + poemas
El camino de la literatura para mi arrancó hace poco. Pero voy firme, aprendiendo a llevar mis pasos con mi pulso para no perder el aire.
Aunque siendo sincera... En este momento, más que caminar, siento que voy trepando. Casi agarrándome a las rocas con las manos, en ese sendero que sube y te come los gemelos, que te hace preguntarte a qué saliste a la montaña si vos estabas tan bien echada en tu casa leyendo.
Pero en fin, volviendo al principio. Estoy empezando. Tengo algunos cuentos publicados en antologías, y también he explorado otros géneros.
Dentro de esos, he escrito poesía.
Para mi (y probablemente para muchas más personas), el género más viceral de todos, el que más complica. Eso porque tiene que tener corazón, pero también técnica.
Y a la vez, digamos: se vale todo. Con esto me refiero a que puede tener puntuación como no tenerla, a meter mayúsculas, poner las frases en diferentes lugares, a repetir, no repetir, puede rimar o no y así.
Sí, es complicado.
No seré la más borgeana del mundo pero para ejemplicar traigo este poema titulado Arte poética:

1.
Qué animal esconde este silencio,
esta mañana
oscura y eléctrica,
de sol con frío.
Qué oculta este otoño desterrado,
de ramas inquietas y
letargo.
La ventana, aburre.
Pronto el aire
será pálido.
Se desangra lento el día
no descubro qué ocultan,
mis latidos.
La tarde se hace humo,
en mis ojos rendidos,
vuelve al campo el animal oculto,
acecha
sombrío.
Qué esconde este silencio,
esta noche oscura y nueva,
de soledad.
Hippie
Qué complicado,
tener que ingresar
en esta lógica
de vender y comprar
tiempo
para participar
de esta sociedad.
Más
cuando la única verdad
con la que me quiero cruzar
es que cada mañana
un pajarito pueda cantar.
Pero no puedo
mis mañanas son
para trabajar.
Y queda lejos el cielo
el viento
el río
el jarillal.
Porque mi patrón dice
que eso
de escuchar pájaros cantar
es de hippie
que no quiere trabajar.
| Foto: Valentina Mazziero |
Chola
Ojos esquivos,
voz cumbrera,
piel de tierra,
tu historia arrancada
ofrece silencio
siembra nueva.
Elegancia y picardía,
llevas a Pachamama
sobre tu espalda labriega
falda sobre falda
trenzada está la noche
en tu cabellera.
Boca de arcilla,
brillo en los ojos,
alma de roca,
matriarca quechua.
En tus silencios,
me hablan
las sierras.
Dueña del futuro,
bruja del ande
ofrendo mi lenguaje
bajo la cabeza
para escucharte.
Gracias por tus manos
voz cumbrera,
tan cercana
te siento y
para vos
soy
de otro planeta.
Por este continente te pido
creeme, cholita:
pisamos
las dos
la misma cordillera.
| La Isla del Sol, Bolivia | Foto: Valentina Mazziero |
Canción para mi tierra
Sé de tus épocas oscuras
libros quemados y dictaduras
despertaste,
tan rebelde,
inquieta.
Me fui,
viajé
para encontrar mi lugar,
aunque no tenga acequias.
Tan profunda es la herida
que hasta al mar me llevó,
a vivir
entre gaviotas
y olas bravías.
Pero me bastaba
cerrar los ojos,
para sentirte
tierra mía,
con tu nieve y tus puebladas,
con todas tus profecías.
Agua clara,
álamos y olivos,
hectáreas de finca.
quizás,
fueron tus racimos.
quizás,
la arboleda al sur del camino.
Llamó para que vuelva,
a tu vida
de fiesta sin pueblo,
de portones siempre abiertos,
de montañas y canaletas.
Ciudad clara,
en puntos cardinales:
este del sol
oeste del Cordón.
Tus túneles de otoño,
tus ríos color marrón.
Caminar por tus veredas,
perderme en tu senda.
Cóndores y viñedos,
religiosa siesta,
sobre tus límites,
habitan los poetas.
Callo tu nombre
lo escribo en la tierra,
así,
se lleva el zonda,
cada una de tus letras.
Deserción
Se fue el pasto,
el arroyo.
Se fueron los caballos.
Los árboles,
la casa.
Los caminos se fueron.
La costa ya no estaba,
ni la mar,
ni la arena.
Me quedaban las nubes,
pero también partieron.




Cuánto sentir en esos versos. Tu poesía me lleva por nuestra tierra. Llena de vida y sueños, mi Valentina, es tu corazón el que escribe.
ResponderEliminarGracias, ma...
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