Apuntes sobre poesía + poemas

El camino de la literatura para mi arrancó hace poco. Pero voy firme, aprendiendo a llevar mis pasos con mi pulso para no perder el aire. 

Aunque siendo sincera... En este momento, más que caminar, siento que voy trepando. Casi agarrándome a las rocas con las manos, en ese sendero que sube y te come los gemelos, que te hace preguntarte a qué saliste a la montaña si vos estabas tan bien echada en tu casa leyendo. 



Pero en fin, volviendo al principio. Estoy empezando. Tengo algunos cuentos publicados en antologías, y también he explorado otros géneros. 

Dentro de esos, he escrito poesía

Para mi (y probablemente para muchas más personas), el género más viceral de todos, el que más complica. Eso porque tiene que tener corazón, pero también técnica.

Y a la vez, digamos: se vale todo. Con esto me refiero a que puede tener puntuación como no tenerla, a meter mayúsculas, poner las frases en diferentes lugares, a repetir, no repetir, puede rimar o no y así. 

Sí, es complicado. 

No seré la más borgeana del mundo pero para ejemplicar traigo este poema titulado Arte poética:

Esta poesía la encontré en un grabado de la artistia Liliana Porter, en una exposición que visité en el MALBA en Buenos Aires. 

Y me dejó flasheando en colores. Tanto que la transcribí en mi cuaderno de poder del 2025. 

Al transcribirla, noté algo que a simple vista se me pasó. Todas las estrofas terminan con las mismas dos palabras: agua, río, río, agua, sueño, muerte, muerte, sueño y así. 

He aquí el grabado que me trajó a Borges: 




Eso de que se repitan las palabras al final de la estrofa me dijo una de mis guías literarias, Ana V. Catania, se llama epífora. 

Epífora: figura retórica basada en la repetición. Consiste en la repetición de una o varias palabras al final de enunciados consecutivos, como versos o frases. 

Traigo este poema porque me parece perfecto para ilustrar lo que decía más arriba. Tiene corazón, pero también técnica. Son además, cuartetas, es decir, tiene cuatro versos por estrofa. Un enrosque infinito. 

Creo que la poesía es la más compleja porque se siente o no se siente. Te llega o no te llega. Tanto como cuando la escribís, como cuando la leés. 

A mi me han pasado ambas cosas, la he sentido al leerla (como ese poema de Borges que no pude leer sin llorar durante algún tiempo) y la he sentido al escribirla. 

Eso sí, la técnica todavía te la debo. En este momento mi enrosque es con los cuentos

Dejo acá algunas de mis poesías. Porque aunque no sea mi género, a veces se me viene y sale algo desde algún lugar que no termino de entender. 

[Error de mi parte escribir aquí mis poemas después de uno de JLB, pero bueno, pido disculpas de antemano.]

1. 


Qué animal esconde este silencio,

esta mañana

oscura y eléctrica,

de sol con frío. 


Qué oculta este otoño desterrado,

de ramas inquietas y 

letargo. 

La ventana, aburre.

Pronto el aire

será pálido. 


Se desangra lento el día

no descubro qué ocultan,

mis latidos. 


La tarde se hace humo,

en mis ojos rendidos,

vuelve al campo el animal oculto,

acecha

sombrío.


Qué esconde este silencio,

esta noche oscura y nueva,

de soledad.


Amanecer en el Valle de Uspallata | Foto: Valentina Mazziero





Hippie


Qué complicado, 

tener que ingresar

en esta lógica

de vender y comprar

tiempo

para participar

de esta sociedad. 


Más

cuando la única verdad

con la que me quiero cruzar

es que cada mañana

un pajarito pueda cantar.


Pero no puedo

mis mañanas son

para trabajar.


Y queda lejos el cielo

el viento

el río

el jarillal. 


Porque mi patrón dice

que eso

de escuchar pájaros cantar

es de hippie

que no quiere trabajar.


Foto: Valentina Mazziero

Chola


Ojos esquivos, 

voz cumbrera,

piel de tierra,

tu historia arrancada

ofrece silencio

siembra nueva.


Elegancia y picardía,

llevas a Pachamama

sobre tu espalda labriega

falda sobre falda

trenzada está la noche

en tu cabellera.


Boca de arcilla,

brillo en los ojos,

alma de roca,

matriarca quechua.

En tus silencios,

me hablan

las sierras.


Dueña del futuro,

bruja del ande

ofrendo mi lenguaje

bajo la cabeza

para escucharte.


Gracias por tus manos

voz cumbrera,

tan cercana

te siento y

para vos

soy

de otro planeta. 


Por este continente te pido

creeme, cholita:

pisamos

las dos

la misma cordillera.

La Isla del Sol, Bolivia | Foto: Valentina Mazziero


















Canción para mi tierra


Sé de tus épocas oscuras

libros quemados y dictaduras

despertaste,

tan rebelde,

inquieta. 


Me fui,

viajé

para encontrar mi lugar,

aunque no tenga acequias. 

Tan profunda es la herida

que hasta al mar me llevó,

a vivir

entre gaviotas

y olas bravías.


Pero me bastaba

cerrar los ojos,

para sentirte

tierra mía,

con tu nieve y tus puebladas,

con todas tus profecías. 


Agua clara,

álamos y olivos,

hectáreas de finca.

quizás,

fueron tus racimos.

quizás,

la arboleda al sur del camino. 


Llamó para que vuelva, 

a tu vida

de fiesta sin pueblo,

de portones siempre abiertos,

de montañas y canaletas.  


Ciudad clara,

en puntos cardinales:

este del sol

oeste del Cordón. 

Tus túneles de otoño,

tus ríos color marrón.


Caminar por tus veredas,

perderme en tu senda.

Cóndores y viñedos,

religiosa siesta, 

sobre tus límites,

habitan los poetas. 


Callo tu nombre

lo escribo en la tierra,

así,

se lleva el zonda,

cada una de tus letras.

Un atardecer en la Cordillera del Tigre, Valle de Uspallata | Foto: Valentina Mazziero

Ya para irme, roja de vergüenza de que leas mis poemas, te dejo uno de Girondo:


Deserción

Se fue el pasto,

el arroyo.

Se fueron los caballos.


Los árboles,

la casa.

Los caminos se fueron.


La costa ya no estaba,

ni la mar,

ni la arena.


Me quedaban las nubes,

pero también partieron.


Ahora sí me despido ¡Gracias por leer!

Comentarios

  1. Cuánto sentir en esos versos. Tu poesía me lleva por nuestra tierra. Llena de vida y sueños, mi Valentina, es tu corazón el que escribe.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares